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El Salvador

Dobles vidas

José Luis Sanz
Publicado el 24 de Julio de 2011 | Comentarios (19)

Un día mandaron llamarlo y se lo dijeron sin mucha ceremonia: te toca morir. Él pidió clemencia, una segunda oportunidad, pero, ¿cómo se la iban a dar? Imposible. Lo machetearon y dejaron su cuerpo tirado en los baños. En teoría, al hacer el recuento nocturno, los custodios lo echarían en falta, lo buscarían y encontrarían, se ocuparían de retirarlo. Un castigo cumplido, un preso más muerto, una investigación que nunca se haría, tal vez un par de párrafos en el periódico de pasado mañana.

Pero algo falló. En el recuento de la noche cuadraron mágicamente las cifras. “No falta nadie”. Por la mañana, la cuenta volvió a cuadrar y nadie levantó el cadáver del baño. Y lo mismo sucedió al día siguiente. Y al otro.

Entre desconcertados y divertidos, los pandilleros del Barrio 18 que habían ejecutado a su propio compañero se reunieron y decidieron hacer desaparecer el cuerpo. Volatilizarlo. Con corvos y rutina de carnicero lo cortaron en pedazos, en pedazos lo más pequeños que les fue posible, y dejaron ir por las cañerías cuanto pudieron de aquello que ya no era un cuerpo. Lo que sobró, lo que no entraba por el desagüe o pensaron que se atascaría en alguna tubería, lo enterraron bajo las baldosas de una de las zonas comunes.

Las emociones se me amontonan mientras escucho al Hamlet contar esto en una céntrica cafetería de San Salvador, mientras le veo gesticular como si acuchillara, destazara, como si repitiera con naturalidad los golpes con los que aquel día quebró huesos y pedaceó carne humana. Siento repugnancia, rabia ante la brutalidad de una muerte injusta, tan lejana a la justicia en la que yo creo. Una muerte impune, nunca denunciada, que nunca importó a nadie porque la víctima era un pandillero metido en ese agujero llamado cárcel en el que a los ciudadanos de bien no nos importa que se pudra la gente o se mate en ella. Para eso, parece, mandamos a seres humanos a prisión: para que no estorben, para olvidarlos, para deshacernos de ellos. En el fondo, los carniceros del Barrio 18 aquel día en aquel penal estaban haciendo un fúnebre servicio público. Desvanecieron a un hombre, a un problema. Despiojaron un poco, una pizca, El Salvador. Tal vez merecían una reducción de pena por ello. Siento una repugnancia que no solo salpica a los asesinos.

El Hamlet nos explica por qué él y otros dieciocheros mataron y despedazaron a su compañero. Pensaban que era homosexual. Cuando todos se emborrachaban en las celdas él bromeaba de una manera diferente a la del resto, se les insinuaba, jugaba a la ambigüedad. Había que matarlo, claro. Es una de las leyes básicas de la pandilla: no se admiten culeros.

—Pidió una segunda oportunidad. Que lo perdonáramos. Pero, ¿cómo le íbamos a perdonar eso? –dice el Hamlet y se ríe porque, claro, lo que decía el hommie era absurdo. Cómo se le va a dar a alguien una segunda oportunidad para no ser homosexual...

Por eso lo machetearon, lo abandonaron en los baños, lo desangraron, lo cortaron en minúsculas partes, lo tiraron por el desagüe y lo enterraron bajo una baldosa. Cuando la madre del muerto llegaba a la cárcel de visita, los domingos, le ponían una silla para que se sentara ahí mismo, sobre esa baldosa. Y sentada sobre los restos de su hijo escuchaba a sus carnales mentirle que el homeboy se había fugado, que andaba libre, en algún lado, que seguro que se ponía en contacto con ella tarde o temprano.

Frente a mí se desfigura una vez más el hombre al que durante las últimas semanas hemos estado entrevistando Carlos y yo. ¿Quién es? Sé que le gusta la lectura, la gran novela, y que le aburre Shakespeare. Sé que robó, violó, extorsionó. Sé que cumplió penas menores, salió de la cárcel hace unos meses y es libre, que quiere trabajar y dejar la pandilla. Sé que teme que uno de sus propios homeboys lo mate por rencillas pendientes. Sé que carga en sus manos muchas más muertes de las que le atribuye el sistema de justicia. Sé, ahora, que tiene la meticulosidad necesaria para despedazar a un hombre y deshacerse de sus cinco litros de sangre empapándolos en arena, prensando esa arena y casi obteniendo agua; y sé que la frialdad con que puede mirar a un cuerpo humano es mayor que la que yo esperaba.

Imagino por un instante lo frágil que sería mi cuerpo bajo su cuchillo. Me sorprendo desconcertado porque esta conversación fluya en tono amigable con un café delante, en un centro comercial en el que la mesera nos ofreció un postre y por el que pasan madres con sus niños, reparadores de aire acondicionado, colegiales, abogadas, vendedores de seguros, guardias de seguridad con una pistola al cincho. Ellos no saben quién es el Hamlet. Yo, que conozco su verdadero nombre y su verdadera taca, en realidad tampoco lo sé.

Lo miro mientras cuenta esa muerte como una anécdota y recuerdo que hace una semana, en esta misma cafetería, le vi llorar.

La entrevista, ese día, acabó rodando hacia lo personal y él nos contó cómo le va ahora. Lo difícil que está ganar un jornal, lo que le cuesta taparse los tatuajes para que alguien lo emplee, lo que necesita salir de la colonia en la que vive, porque si no, los morros de la pandilla, los jóvenes que ahora integran y controlan la clica del lugar, van a exigirle que empiece a cumplir misiones con ellos o de lo contrario sabe lo que le espera. Y nos dijo cómo lo recibió su hija de 11 años al salir de la cárcel. Lo que le dijo. Lo que le dolió escucharla.

—¿Cómo quiere que lo quiera si nunca ha estado?

El Hamlet nos miró, hizo amago de seguir hablando, apretó los dientes y miró a un lado, sin bajar la cabeza. Ya unos minutos antes había bordeado el llanto. Esta vez no supo frenarlo. Sin moralinas, supongo que por un instante lo dobló la vergüenza de haberle fallado a su hija, la necesidad de demostrarle que ya no le va a faltar nada, la debilidad de sentir que salir del Barrio 18, reinventarse a los 30 años, es más difícil que seguir matando.

Tengo enfrente a un pandillero que despedazó a otro y a un padre que llora por su hija. Dos hombres de 30 años que son el mismo. Es extraño admitir que les creo a ambos. Y que no quiero responderme a la pregunta de si el Hamlet tiene o no derecho a enterrar en silencio sus crímenes y volver a casa con su hija. Si está bien que alguien con tanta sangre en sus manos elija, sin que el resto de la sociedad lo juzgue, en cuál de sus dos vidas vividas quiere vivir a partir de ahora.

(San Salvador, El Salvador. Julio de 2011)

doble vida.

Escrito el 2011-10-20 22:21:52 por Luis Calero

es imposible ser imparcial con condiciones tan parcializadas, sobre todo cuando uno escribe con la tinta de su bilis, y no co la claridad de la razón, sin duda alguna que del remordimiento crónico, todos los moralistas pueden hacer piñata ya uqe es imposible que puedan comprender las condiciones que llevana etas personas a ser quienes son (fueron), si desmembran desde su discurso a estas personas, no se hace nada más que practicar la misma violencia estructural que ellos hacen padecer, más allá de la apología, estas serie de reportajes, y notas a especie de obituario de la inocencia del periodosta, aporta grandemente en los aspectos antropológico de una problema al que todos no queremos entender.

Argumento

Escrito el 2011-08-12 11:43:56 por Jorge A Rivera

Que argumento mas pobre el que se maneja en este reportaje, no se puede poner en pie que por la guerra, se dan este tipo de secuela, porque yo tengo amigos que perdieron todo, su familia, hogar y mas ... y esta con la frente en alto aportando a la sociedad, sociedad misma que aborrece como se comenten estos ilicitos drogados, ebrios, etc, con tal naturalidad. No se confundan en argumentar, pues esto da paso a que cualquiera en la sociedad tome un error y se aferre a el para volverse asesino.

La violencia...

Escrito el 2011-08-02 14:51:07 por Rigoberto Cruz

Violencia es violencia,los matices vienen de los escenarios en que se suceden.Si se elimina la vida al final es el mismo resultado: la muerte,por lo tanto la narración de los acontecimientos que rodean a una muerte obedecen a las circunstancias de lugar y tiempo.La historia nos muestra que un escenario de guerra o conflicto bélico vivir o morir son las alternativas;mientras que el crimen organizado,pandillas,etc. es la violencia la que matiza pero no tiene como imperativo las alternativas vivir o morir,sino, que agregan otras conductas que pueden originar la muerte.La historia es prolífica en muchos ejemplos de las actividades del ser humano.Como opera la violencia es quizás el detonante de las emociones humanas;desde quitar la vida rápidamente hasta hacerlo con los mayores lujos de barbarie,sin embargo la muerte siempre produce dolor en consonancia con el grado de barbarie. El enfoque periodístico es tratar de ser objetivo,impactante interesante para mover las emociones de los lectores.

Gary

Escrito el 2011-07-31 16:11:10 por Gary Genaro Montiel

Gracias, por el reporte se nota que hay mucho dolor con la poblacion civil. Yo pienso que las pandillas y el crimen organizado se tiene que atacar de dos frentes:A)Invertir en muchos programas para los jovenes y darles oportunidad de incorporar a la sociedad a todos aquellos que quieren rectificar tu destino.B)Los asesinos, torturadores y narcotraficantes que se estan lucrando de el dolor de el pueblo se les tiene que aplicar la pena capital! Ya basta de tanta ola criminal!Si se tiene que sacrificar a unos cuantos por el bien de el pais...bueno hay que hacerlo.

el arrepentimiento no sirve en un País sin dinero

Escrito el 2011-07-31 14:25:22 por rebeca

La palabra "snob" sigue de moda? Bueno, pues Uds son snobs. Hace décadas que están matando, descuartizando, escurriendo y de paso, violando. Siempre son los mismos, mareros. Las historias están en todos los juzgados de todo el país, a montones en fiscalía, etc... pareciera que los que quieren convencerse son Uds. Nosotros lo sabemos, lo condenamos y queremos que pare, no importa cómo. Su humanismo nos está estorbando en la historia. Uds todavía creen lo que les dijeron en la U. Sabemos que es resp del edo? ajá... y qué? Nos dejamos matar así nomás?

Dobles vidas?

Escrito el 2011-07-28 21:17:23 por Ricardo Galvez

Despues de un tiempo de no opinar, retomo esto casi donde lo deje, empiezo diciendo que el trabajo de El Faro ciertamente es valiente, profundo en verdad, pero este tema, Dobles Vidas no es nada nuevo en su redaccion, y retomo sus trabajos, o no es doble vida la del tristemente celebre "El Camino" o la de los "swingers" o la del dealer taxista? o la de los infames delincuentes con los que el antropologo Juan Martinez estuvo en contacto en su cronica de dos dias a la semana que concluyo con el asesinato mas vil y cobarde en el pais en decadas?? El trabajo es cierto descubre la decadencia de la sociedad que ve como el asesinato cotidiano se ha vuelto el postre despues de cada comida, a la vista, por doquier, entonces, por valiente que sea, no estan estos periodistas poniendonos a diario historias de asesinos y violadores sin que nadie haga nada? la respuesta es un categorico SI, obvio que no es corresponde la investigacion judicial de los hechos que narran y lo he dicho en otras veces, el secreto periodistico los protege al punto que si manana se publica una historia de pedofilos, pornografia infantil (que hay) y no lograrian nada mas que muchos clics en las historias y mucha indignacion hipocrita de parte de quienes lo leen. El punto es que yo digo insistiendo que si no se sabe de donde salen estos personajes, quien me garantiza que es cierto? no les parece? o simplemente puede lograr tanta bajeza en las historias, no por la historia si no por los protagonistas que el lector se canse, yo me tome un tiempo sin leerlo y encuentro mas de lo mismo, insisto, estos periodistas son espectaculares, pero lastima que tan detallado trabajo no sirva para que tanto delincuente impune este donde se merece, este secreto que protege al periodismo incluso protege a uno de los asesinos de monsenor Romero, o me equivoco? No son los golpes de pecho del senor Luers, indignacion falsa, es clamor por justicia que no se ve por donde pueda esto aportar para su consecucion, saludos cordiales!

valor

Escrito el 2011-07-28 16:22:09 por ricote

felicidades por las palabras. no me imagino en su situación pero si tuviera que responder a sus preguntas yo creo que la gente de este país, de este mundo, tiene que acabar con el miedo para darle salida a la civilización. el miedo es lo que rompe el vinculo entre las personas y las impide colaborar. sin colaboración poco puede hacer el genero humano para superar las calamidades de la vida. ahora bien, se acaba con el miedo metiendo y sacando personas de una carcel? se acaba con el miedo matando? se acaba con el miedo portando un arma? se acaba con el miedo a través de la venganza? se acaba con el miedo con el rencor? este pais tambien esta lleno de gente sabia, que perdona, que olvida todo lo que no es necesario para afrontar la vida de verdad. animo periodista, sigue hurgando pero pon por delante ese valor del que te sirves tu para hacer tu trabajo y contagialo.

Comentarios absurdos

Escrito el 2011-07-27 19:32:21 por Franko

Veo que hay gente que se pone a criticar cada vez que puede a cualquiera de los periodistas de este medio... la verdad ni que me pagaran por escribir esto pero tengo que decirlo... dan mas lastima ustedes que ante lo importante de la nota de lo que se quejan es del periodista... veo en este medio muchisima mas objetividad y notas muchisimo mas reales que en cualquier periodico impreso, y por ello aunque no necesariamente siempre comparta la forma de escribir de la gente que en este medio trabaja, se que son mejores que lo que hay en otros lados. Yo mas bien creo que o son personas envidiosas o que algo les duele, o quiza algun alumno resentido personal .... si no aportan no escriban mejor solo dejen de leer la pinche pagina ... parecen bebes caprichosos

Impunidad

Escrito el 2011-07-27 18:43:22 por Roberto Valencia

El problema, Paolo, es que vos pensás siempre en clave de los victimarios y se te olvidan las víctimas. Para una joven violada el drama es la violación en sí, sin importar si el violador era un soldado, un guerrillero o un pandillero. ¿O acaso me vas a decir que no hubo violaciones durante la guerra civil? Todas esas aberraciones cometidas durante en los ochenta se olvidaron de un plumazo, sin lagrimitas, y todos tan contentos, celebrando incluso. Violadores, torturadores y asesinos de ayer son hoy banqueros, profesores, taxistas y enfermeras. Se pactó un punto y aparte, y vos celebraste que miles de víctimas se quedaran sin Justicia. Ahora te escandalizaría, y yo veo en eso una incoherencia. A mí me escandaliza en ambos casos. Saludos.

Impunidad

Escrito el 2011-07-27 17:19:09 por Paolo Luers

La diferencia, Roberto Valancia, es que los protagonistas de la violencia de la guerra han hecho un esfuerzo para superar y resolver: han negociado y construido la paz. Las lagrimas no sirven para nada, los esfuerzos de solución sí. No sea tan ligero de comparar la violencia de las pandillas con la violencia de la guerrilla o del ejercito. De paso la legitimizas.

SOLO PARA DECIRLES

Escrito el 2011-07-27 14:14:30 por tomas blakut

NO VUELVO A LEER EL FARO, POBRE TRABAJO.

Doble Vida

Escrito el 2011-07-27 13:52:21 por Bessy

La realidad es que la impunidad permite asi como la religion que basta con llorar y confesar el pecado ya estuvo el asesino es salvo y no debe ser tocado en cambio los que los juzgamos nos vamos a ir al infierno.- La realidad es que si se comenten crimenes y delitos estos deben ser juzgados y se deben purgar las penas correspondientes si no es asi entonces para que se ha creado el sistema judicial, las leyes y las penas? porque si solo porque confiezo un crimen y lloro me van a perdonar... que sean los curas los que reciban confesiones junto con los pastores evangelicos y cada que cometan crimen q pidan perdon y nos volvemos un estado religioso.

lastima de trabajo

Escrito el 2011-07-26 21:46:13 por juan antonio

la verdad ,que dan lastima el trabajo de jose luis , como le gusta el morbo ,la prepotencia y no sabe a donde va.Es lastima como se ha deteriorado tu periodismo por el orgullo que te posee

entonces

Escrito el 2011-07-25 18:29:07 por Kronos

otra vez no publicaron mi comentario en el faro

pobrecito

Escrito el 2011-07-25 18:16:52 por Kronos

Mira, R. Valencia, en primer lugar tu referencia de la guerra es a través de terceros, así que ese argumento es muy pobre, porque entonces yo podría decir que en tu carácter de periodista cumples con tu trabajo pero en tu condición de humano eres tan asesino como el pandillero que entrevistas o encubridor de la violación masiva de la pobre chica de tu nota en esta misma sección. Si bien es cierto que MUCHOS de los cargos públicos son ocupados por personas de poca altura moral, en las sircunstancias de la guerra simplemente cumplieron con su "trabajo". vaya, que desde tu punto de vista Paolo es igual de "asesino" que su antiguo jefecito Don Atilio...

Estamos en guerra entonces?

Escrito el 2011-07-25 13:38:46 por Franko

Planteamos entonces una impunidad dificil de derrocar asemejandolo a lo que en un momento fue la guerra civil de este país. PUede ser que asi de complejo sea... sin embargo como bien lo comenta el encargado de esta reseña, da escalofríos saber que asi de desquiciados estamos en este país... se que quiza no tenga sentido para ustedes, pero yo les garantizo que si ustedes iprimieran este periodico y lo regaran por todoslados quiza muchas cosas cambiaran en este pais, a mi me revuelve leer cada vez que leo sala negra pero me ha hecho cada vez mas conciente de nuestra triste realidad... y querer exigirle mas y mas a estos desgraciados politicos que se llenan la boca de caca, a que hagan algo ... no soy un erudito ni el mejor escritor pero el mensaje mio es claro: Señores de la Clase alta de las familias contadas con las manos... esas manos abarrotadas de dinero mentanlas un poco en su pueblo que se esta desmoronando!

Es cuestion de prioridades

Escrito el 2011-07-25 11:24:35 por Juan Posada

El problema es que si un tipo como este anda en la calle existe la posibilidad que vuelva a matar, y la victima puede ser alguien cercano a nosotros, estan dispuestos a jugarse ese riesgo???, estan dispuestos a sacrificar a un hijo o a un hermano para darle una oportunidad??? Lamentablemente para este muchacho existen otras prioridades en nuestra convulsionada sociedad, en estos momentos el no es una de ellas..

No es tan sencillo

Escrito el 2011-07-25 10:00:55 por Roberto Valencia

Ojalá fuera tan sencillo, Paolo. Miles de los asesinos de la guerra civil, de los dos bandos, ocupan hoy prominentes puestos en este país, sin siquiera haber tenido que derramar unas lágrimas. Muchos de esos asesinos son amigos tuyos y/o míos, Paolo.

Doble Vida

Escrito el 2011-07-25 09:50:29 por Paolo Luers

¿Y no es la impunidad que hace florecer esta violencia? ¿Qué pasa con la lucha cotra la impunidad, cuando un asesino, con unas lagrimas, se libera de su culpa?

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