Regresar al inicioLas cenizas de Christian Poveda están dentro de esa modesta caja rectangular de madera, sobre el pequeño pedestal –también de madera– que han colocado en el centro del triángulo que forman las esquinas de las dos primeras bancas y el altar. Son las 3 de la tarde del 9 de septiembre de 2009, y en la iglesia católica integrada en el Complejo Funerario Montelena se celebra la misa por la memoria del documentalista y fotoperiodista francoespañol, asesinado por pandilleros del Barrio 18 hoy hace exactamente una semana.
Hay media entrada en este templo sibarita, con aire acondicionado y un cuadro enorme de San Escrivá de Balaguer. A Christian, ateo declarado, quizá no le habría hecho tanta gracia este lugar para el penúltimo adiós, pero pudieron más los deseos de la familia de celebrar esta misa como muestra de gratitud por el apoyo recibido en los días pasados.
A la hora de los discursos la primera en subir es María José Poveda, la hermana. Tras agradecer las muestras de cariño y presentar a Christian como alguien que amaba profundamente a El Salvador, María José hace públicos sus deseos de que este asesinato –uno más entre los 4 mil 367 que habrá este 2009– sea un verdadero parteaguas en la vorágine de violencia extrema que carcome al país, que en verdad nos haga recapacitar, que suponga un antes y un después. “Que su muerte sirva para cambiar el país y para cambiar el mundo”, dice María José, con un marcado acento francés.
Inmediatamente después sube Blandine Kreiss, la embajadora de Francia, quien en primer lugar destaca la indignación de la comunidad francesa por el asesinato. “Christian no se contentaba con ser testigo desde adentro, sino que participaba en la búsqueda de las soluciones a los problemas más graves de su época”, dice Kreiss. “Su única ambición era provocar un debate a nivel nacional sobre el tema de la violencia juvenil en El Salvador, un flagelo que azota a la sociedad, y reflexionar sobre los métodos de enfrentarla”, dice. “Si su documental nos molesta tanto es porque presenta una visión humana de los problemas”, dice. “Ojalá su muerte no sea en vano”, dice.
El siguiente en subir al atril con micrófono es José Javier Gómez-Llera, el embajador de España. “Quiero decirles que mi país está firmemente comprometido con la construcción de una cultura de paz en El Salvador, y con el fortalecimiento de las instituciones que velan por la seguridad de los ciudadanos”, se atreve a decir el embajador. “Tengan la certeza de que contarán siempre con nuestro apoyo para construir un país pacífico, seguro”, agrega.
Por último, toma la palabra Aída Santos de Escobar, la recién nombrada presidenta del Consejo Nacional de Seguridad Pública. “Yo quiero, en nombre del gobierno salvadoreño, decir a la familia que los ideales de Christian quedan con todos nosotros”, inicia su intervención Aída, quien participó en La vida loca. “No vamos a poder lograr la paz mientras exista odio, mientras exista resentimiento, mientras existan egoísmos… Tenemos que luchar por una sociedad justa, y ese es el mensaje que nos dejan Christian y su obra”, dice.
Palabras y buenos deseos en apariencia honestos que quedan registrados en la libreta y en la grabadora, muy en sintonía con el campo pagado publicado hoy en un diario nacional por la familia, que dice así: “Hacemos votos porque El Salvador encuentre en sus hijos una razón para construir un remanso de paz, amor y justicia en este mundo. Que la sangre derramada por Christian abone fecundamente los caminos de reconciliación y amor entre hermanos. Nunca lo olvidaremos porque su obra, fuente de paz y armonía, habrá de tocar esos corazones endurecidos y les cambiará el destino hacia una VIDA FECUNDA”.
Dentro de dos años, en septiembre de 2011, desempolvaré todos estos apuntes y audios. El país seguirá en las antípodas de ser un remanso de paz, amor y justicia, no habrá habido reconciliación entre los salvadoreños, los corazones endurecidos seguirán duros como piedras, continuarán los odios, los resentimientos y los egoísmos, la cultura de paz aún sonará a frase hueca, el debate nacional sobre cómo afrontar el problema de las maras continuará pendiente y, en definitiva, en lo básico, El Salvador no habrá cambiado en nada, al menos para bien.
Dentro de dos años se habrán sumado más de 8 mil salvadoreños –digo: ocho mil salvadoreños– en el listado infinito de personas asesinadas, y el problema de violencia estará aún más enquistado en la sociedad, en todos sus estratos. Quizá entonces escriba un artículo que deje entrever que, a pesar de las palabras y los buenos deseos que acabo de escuchar, tu muerte lamentablemente fue en vano, Christian.
(Antiguo Cuscatlán, El Salvador. Septiembre de 2009)
| Christian Poveda dirigió en agosto del 2009 un taller de fotografía y video documental en San Luis Potosí, México.Esta foto fue captada por uno de los asistentes una semana antes de su asesinato. Foto Archivo |
LaViolencia no es exclusiva nuestra
Escrito el 2011-09-14 15:06:32 por Carlos
El dia despues de la muerte de Poveda me encontraba en el restaurante Cartier Latin, nido de extranjeros en Puerto Principe, yo sabia lo que habia pasado. La cantante de la orquesta me anuncio como salvadorena y minuts despues dos franceses vinieron y me insultaron, me dijeron que era un animal que mordia la mano que me da de comer. Agresivos y borrahos tuvieron que ser sacados por la policia y yo me pregunto: me merecia eso? no lo creo, senti mucha verguenza al saber lo sucedido, pero tambien siento que en mi pais hay cosas buenas, mi familia, mis amigos y que la voiolencia, la agresividad existe en todas partes.
UNA VIDA PROFESIONAL CON RIESGOS
Escrito el 2011-09-10 21:47:02 por Rigoberto Cruz
No recuerdo conocer mucho de Christian Poveda antes de su muerte, fue la publicación de su documental La vida loca y su muerte la que hizo que conociera de su vida periodística desde la guerra y los motivos de echar “anclas” en El Salvador, país del cual se encariñó y en donde su vida se apagó. El periodismo investigativo encierra una serie de riesgos a los cuales se exponen constantemente y significa caminar siempre con la guillotina al cuello; siempre debe estar alerta para poder franquear los constantes peligros a los que se expone y nunca relajarse ni dar por descontado que los peligros han sido allanados, Poveda fue corresponsal de guerra y siempre fue exitoso en esquivar la guadaña de la muerte y, según se comentó, que el lograr la noticia era uno de sus afanes y vencía los obstáculos que se encontraba . No se si Poveda calculó mal, se expuso sobremanera, confió en la pandilla, en sus líderes, o corrió el riesgo, cara o cruz, al publicar su documental “ La vida loca “, digo lo anterior porque de alguna manera muchos miembros de pandilla se expusieron a la luz pública y, dada la situación del momento, podrían ser ubicados con facilidad para su posible captura y ese podría ser el detonante de su temprana muerte. Se dijo que se la había acusado por nexos con la policía o por informante, de parte de la pandilla que cometió el echo; sin embargo queda la duda : y entonces por que la agrupación le permitió filmar el documental, estaba implícito que sería publicado mas temprano que tarde. Eso solo él lo supo, pero se lo llevó a la tumba. Descanse en paz Christian.
Es que era ingenuo
Escrito el 2011-09-03 20:33:26 por Don Johnson
Los pandilleros no son solo jovenes pobres sin oportunidades. Muchos han estudiado en la universidad y trabajan en callcenters. Hablan inglés. La mera neta es que más que por comunidad están en las pandillas por el montón de pisto que deja vender droga al menudeo. Es puro narcotráfico. El joven pobre marginado se recupera antes de meterse a la pandilla no porque sea una especie de club mágico del que uno no puede escapar como dicen algunos periodistas sentimentaloides y mojigatos. Lo que pasa es que una ves te has metido a vender droga si te salis podes abrir el hocico y te tienen que silenciar rápido. Por eso no se puede salir uno de las pandillas así nomás. Es narcotráfico queridisimos. La mara que se echa los toques me dará la razón.
los instintos
Escrito el 2011-09-02 20:43:07 por rebeca
Quién culparía a un perro por morder la mano de una persona que lo toca mientras come? Nadie. Me duele, pero éso olvido el Sr, Poveda porque su experiencia no incluía tratar con seres instintivos de una manera carroñera y ofensiva aún para un animal. Y quieren resocializar? De dónde si no socializan! Que alguien me diga o se decida.
No fue en vano
Escrito el 2011-09-02 15:35:30 por Arely Martinez
Todos estamos expuestos a que más temprano que tarde esta cortina de maldad nos atrape. Que nuestra vida sirva para dejar huella como lo hizo Christian Poveda...Gracias por amar tanto a este pais.
SInceramente su muerte si fue en vano
Escrito el 2011-09-02 13:59:55 por Francisco Sorto
Es e reconocer que las ultimas palabras en el articulo son muy ciertas lamentablemente