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Bitácora - Apuntes de los periodistas de Sala Negra / El Salvador

Panchimalco, ¿pueblo vivo?

Roberto Valencia
Publicado el 7 de Noviembre de 2011
Todo indica que el otrora tranquilo pueblo de reminiscencias indígenas terminará 2011 como uno de los municipios más violentos de El Salvador, con una tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes similar a la que el año pasado presentó Ciudad Juárez.

A Panchimalco no se llega por casualidad. Está cerca de San Salvador, a 17 kilómetros, pero primero hay que trepar el cantón Planes de Renderos y luego descender por la sinuosa carretera que primero se dirige hacia Rosario de Mora y luego busca el mar. El casco urbano ni siquiera está sobre esa calle ignota, sino que hay que tomar un desvío y adentrarse un kilómetro. A ese aislamiento quizá le deba las sensaciones de ruralidad que aún transmite, aunque tiene título de ciudad. Por Panchimalco no se pasa; a Panchimalco hay que ir.

Por eso extraña tanta calamidad.

Es sábado de sol y vientos, mediodía, y Panchimalco luce radiante. Al poco de ingresar en el pueblo, por el camino adoquinado que se dirige a la celebrada iglesia colonial, se alza altanero un letrero que atraviesa toda la calle. “Jesucristo, la única esperanza para Panchimalco”, dice. Más abajo, la iglesia está hoy ocupada por un nutrido grupo de niños en retiro espiritual. Guitarra en mano, cantan a Jesús y hasta le hacen porras, como en los partidos de baloncesto de la NBA. “Jota-E-Ese-U-Ese… Jeeeeeeeesús…”

Pero a dios, si es que existe, parece que le vale madres tanto fanatismo.

Basta analizar por un instante los números para concluir que lo que está pasando en Panchimalco es aterrador. Según el Instituto de Medicina Legal, a inicios de la década pasada nunca se alcanzaban los 10 asesinatos en un año. Al igual que ocurrió en todo El Salvador, las cifras se dispararon en 2004 –paradójicamente tras la implementación de las políticas de mano dura–, y el promedio anual de homicidios durante el quinquenio 2004-2009 subió hasta 23; preocupante sin duda, pero siempre abajo de la tasa promedio nacional. Pues bien, en los siete primeros meses de 2011 Medicina Legal levantó 47 cadáveres, y para el 31 de octubre la Policía Nacional Civil contaba ya 72 homicidios. Todo indica que Panchimalco superará este año la tasa de los 200 homicidios por cada 100 mil habitantes, lo que ubicará a este municipio en parámetros similares a los que Ciudad Juárez tuvo en 2010, considerada la urbe más violenta de todo el mundo.

Un dato adicional para dimensionar lo que está sucediendo: los 47 asesinatos en siete meses de Panchimalco son el mismo número que la Comunidad de Madrid, en España, tuvo en todo el año 2010, con el matiz de que mientras la población de Panchimalco apenas supera los 40 mil habitantes, en Madrid vive más gente que en todo El Salvador.

Y si las frías cifras generan –o deberían generar– una sensación de desazón, pruebe a ponerse en el papel del hermano de la víctima, de la madre, de los hijos, del amigo… En eso se ha convertido Panchimalco, en un lugar en el que los panchos matan y mueren, aunque el Ministerio de Turismo siga empecinado en vendérnoslo como un prominente “pueblo vivo”.

—Esto está tremendo, de un año para acá se ha puesto tremendo… Y bien cipotes son… –me susurra una señora que vende tortas a unos pasos de la iglesia colonial–. El otro día ahí mismo mataron a uno, degollado apareció –y señala el parqueo que hay junto a la gran ceiba que sirve como parada a los microbuses de la ruta 17.

De repente, como producto del guion de una mala película, pasan caminando tres policías armados con fusiles que escoltan a dos muchachos esposados el uno al otro: el uno lleva una camisola blanca sin mangas que deja ver en su brazo izquierdo un gran 18; el otro viste una camisola del Barça con el logo de la Unicef cruzado en el pecho. Caminan cabizbajos. También los policías.

—No, si los agarran seguido –dice la señora–, pero cuando salen, salen peor.

Es sábado, mediodía, y Panchimalco luce radiante. El cielo, azul intenso, está algodonado de nubes mínimas, y el viento baja desafiante por las calles, como si alguien hubiera abierto una puerta. En el más alto de los cerros que rodean el pueblo hay una gigantesca formación, de roca pura: le dicen la Puerta del Diablo.

(Panchimalco, San Salvador, El Salvador. Octubre de 2011)

 

Un grupo de jóvenes abandona la iglesia colonial de Panchimalco.
Un grupo de jóvenes abandona la iglesia colonial de Panchimalco.

probabilidades

Escrito el 2011-11-24 12:54:30 por cesar

podra ser algun cartel narco, con haciendas por ese lado? Con plantaciones de algo? Gente cuidando narco barriles? O solo podria ser el conflicto entre pandilleros de la mara 18?,

panchimalco pueblo vivo

Escrito el 2011-11-18 20:35:51 por francisco palacios

En primer lugar felicitarle a usted y a todo el equipo por la valentía de hacer reportajes que los demás medios no le toman la debida importancia y sobre el artículo en cuestión. aunque las autoridades no lo quieran aceptar la delincuencia está ganando la batalla. independientemente con el nombre que los medios le den (maras, delincuencia común, narcos ) todo se resume en que la víctima final es el pueblo humilde. víctima de las malas decisiones del gobierno que lanza planes a lo que salga. De que sirven miles de policías en la ciudad sí los delincuentes simplemente se mudan a lo rural y desde ahí coordinan sus fechorías y amenazan a los habitantes de los pueblos para que no den su ubicación a las autoridades. Hasta que no den solución a eso sus planes tendrán como único fin el fracaso y la gente humilde seguirá sufriendo las consecuencias

Respuesta a José Chávez

Escrito el 2011-11-10 12:12:26 por Roberto Valencia

Estimado José. Gracias por su pregunta. Concuerdo con usted en buena parte de la lectura que hace sobre Panchimalco: en efecto, es extraño lo que está pasando en ese pueblo, un pueblo rebuscado y de difícil acceso, que a priori no parece ser plaza ni para la venta ni para la distribución de estupefacientes. Discrepo tantito en que la respuesta "Las maras" sea simplista. Por muchos años lo fue; ahora, por todo lo que he visto en estos dos últimos años, tengo mis dudas. No quiero sonar concluyente, pero todo apunta a que la proliferación de clicas de distintas pandillas en los diferentes cantones del municipio (muy populosos, recordemos que el 80% de los panchos viven fuera del casco urbano) y el estallido de una guerra abierta entre ellas son una de las causas del desmedido incremento en los asesinatos. Ojalá algún periodista quisiera -y pudiera- profundizar en este tema. Lo que está sucediendo en Panchimalco es más importante que lo que parece. Saludos y gracias.

Panchimalco

Escrito el 2011-11-10 10:15:34 por José Chávez

Roberto, una pregunta desde mi ignorancia en el ejercicio periodístico, ¿están investigando "quien" es el psicópata de Panchimalco? es decir, responder "la maras" ya sabes que es muy simplista, en Panchimalco pasa algo, algo relativamente nuevo en ese municipio y extremadamente grave, la pandilla, clica, o como se llame, esta actuando con extrema violencia en un pueblo donde no hay, a primera vista, un interés concreto para el crimen, no creo que sea un mercado grande de narcóticos, no es ruta de narcotráfico, no hay tanto dinero como para "ganar" miles de dólares en extorsiones...¿que pasa entonces? por que tantos asesinatos en los últimos meses? pareciera pasar algo más. Quizás eso podría iluminar un poco más que pasa en esa especie de conciencia colectiva psicópata de las pandillas.

Disculpas al señor Seor

Escrito el 2011-11-08 14:29:44 por Roberto Valencia

Estimado Seor Le saluda Roberto Valencia, el periodista que firma la nota. Gracias por tomarse la molestia de escribir y compartir sus impresiones sobre este artículo. Lamento que haya interpretado como "soberbia y prepotencia" la alusión a dios incluida en este relato. Las bitácoras, como se señala en la referencia que hay antes del titular, son producto de los "Apuntes de los periodistas de Sala Negra", y por eso mismo tienen un mayor componente interpretativo de los hechos que se narran. La alusión a dios solo pretendía jugar con la contradicción de que en un lugar tan afectado por la violencia, en el que la vida parece valer tan poco, haya tanto culto hacia dios, aunque por lo visto no tanto hacia sus enseñanzas. Le pido disculpas si se sintió ofendido, y también a todos los lectores que tengan la misma sensación. Nada más lejos de mis intenciones. Y lamento también el incidente que describe con el compañero fotoperiodista. Atentamente. Roberto Valencia, periodista.

"Pero a dios, si es que existe, parece que le vale madres tanto fanatismo"

Escrito el 2011-11-07 20:43:15 por seor

Sabiendo uds que la mayoria de sus lectores profesan una creencia generalmente cristiana cual es la intencion de buscar ofender a los que tienen fe religiosa llamandolos fanaticos? noto mucha soberbia y prepotencia de parte de los periodistas de este medio incluso a la hora de hacer entrevistas, hace meses escribi un comentario hacia el trabajo de uno de sus fotoperiodistas y el autor del articulo me respondio a mi email en forma insolente, RESPETAR NO SIGNIFICA ESTAR DE ACUERDO SEÑORES DEL FARO! si quieren lograr un cambio en la sociedad no lo haran rebuscandose para caer mal.

Panchimalco, ¿pueblo vivo?

Escrito el 2011-11-07 08:45:19 por Ariel Palacios

Me gustó por lo del dato clímax y su comparación con Madrid, pero de ahí lo sentí muy corto y escueto.

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