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Entrevista con la Mara Salvatrucha. Parte tres.

“Te daban patadas en la cara, culatazos, te rociaban gas pimienta en el ano…”

Carlos Martínez y José Luis Sanz / Fotografías: Pau Coll
Publicado el 8 de Octubre de 2012 | Comentarios (0)
Los pandilleros de la MS-13 trasladados de Zacatecoluca en marzo aseguran haber sido víctimas de rutinas sistemáticas de tortura de parte de la Policía. Describen con detalle golpizas, el uso excesivo del gas pimienta y los disparos de goma. Aseguran que estos episodios eran supervisados por agentes estadounidenses. La embajada de Estados Unidos admite participación de personal de ese país, pero niega que hayan atestiguado abusos.

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La penitenciaria de Ciudad Barrios encierra solamente miembros de la pandilla Mara Salvatrucha desde principios de siglo.

¿La primera vez que las dos pandillas establecieron un diálogo para hacer cosas en conjunto fue cuando realizaron el paro de transporte en 2010?
Nooooo… esto lleva años. No sé si recordás en el 2006 la toma de Catedral. Las marchas y la huelga de hambre que hubo de ambos bandos frente al palo de hule, ahí en la Asamblea Legislativa...

Esa vez en Catedral, ¿había familiares de las dos pandillas?
Sí, hicimos un montón de cosas (juntos) porque ellos están sufriendo las mismas cosas que nosotros. Este es un problema a nivel nacional. Todos los problemas que tenemos de hacinamiento, torturas, heridos sin justificación, desaparecidos, un montón de gente condenada con (testigos) criteriados falsos, el abuso de las autoridades penitenciarias, policiales y de inteligencia, como la DECO (División Élite contra el Crimen Organizado), y todos esos vatos que nos han torturado físicamente... Aquí la mayoría de esta rueda ha sido torturada por esos vatos, todo esto también le pasó a la pandilla contraria.

¿Pueden ser más específicos cuando hablan de torturas?
Vaya: Zacatecoluca, 19 de febrero de 2007: llega un grupo especializado a hacer una requisa, acompañado de la UMO (Unidad de Mantenimiento del Orden de la Policía) y miembros del grupo CAT (Centro Antipandillas Transnacional), entre ellos ese hijueputa de Douglas Omar García Funes, y los yanquis que ahora andan al mando del CAT o los que supervisan el CAT. Llegan a la requisa, nos sacan de las celdas... Zacatecoluca es de dos niveles, nos sacan a un área que es el área de sol, nos apuñan unos con otros, esposados, solo en bóxer, de repente un pendejo de esos saca la lista: fulano de tal, mengano, zutano, y vienen tres agentes a traerte (agarra al Trece para explicar la técnica que utilizan los policías para inmovilizarlos, cruzándoles el bastón por la espalda a través de los brazos esposados). Esto te inmoviliza, uno agarra el bastón y otro te agarra de la nuca, te la baja y te levantan las manos, (esa postura te obliga a caminar con la frente casi a la misma altura de las rodillas) y el que va atrás te va agarrando a patadas mientras los otros impiden que podás hacer ninguna defensa. Salís del área de sol y hay un pasillo muy grande y unas gradas para subir al área administrativa, y en todo ese pasillo hay una cadena humana a ambos lados, ahí hay gente entrenada, con gas pimienta, con gas naranja… Esa es la primera etapa. Desde ahí esos te levantan a pura verga, ahí van bastonazos, culatazos… Yo me desmayé, y ahí la cagué. Uno alto me dio una gran patada y me fracturaron la nariz. Tengo cosido dentro (muestra la herida de la boca) y los dos ojos me quedaron morados, porque me dio un chuntazo (una patada con la punta de la bota) y me desmayé.

¿Ibas protestando o qué?
¡¿Y qué putas vas a protestar?! (Todos se ríen.) Y no es que te lleven despacio, la UMO lo que hace es que llena cubetas de agua y rinso (detergente) y las tiran en el pasillo donde vas a pasar; ellos andan botas y vos vas descalzo (El ex director de la Policía Rodrigo Ávila explicó que durante las requisas en cárceles, cuando estas implican movilizar a grupos grandes, se suele lanzar agua con detergente en el piso, como mecanismo de seguridad para los agentes que realizan la operación, ya que esto hace que el suelo sea más resbaladizo para pies descalzos y pone en ventaja a los agentes ante un posible motín), y te llevan a la carrera tipo así (corre como si fuera esposado y se deslizara por el suelo), y vas aguantando verga, y si te caés empiezan a darte verga (para que te pongás de pie). Es el cursillo que tenés que pasar. A mí me hicieron mierda y me despertaron a puras patadas y tuve que ir al psiquiatra después de eso, al (hospital) psiquiátrico, porque tuve un problema: como me durmieron y me levantaron a patadas tuve como un shock de la pijeada que me dieron y quedé con un tic nervioso, me temblaba la mano y no podía dormir, sufrí de insomnio, estuve en tratamiento en Zacatecoluca por esa pijeada hasta que salí de ahí. Eso nos pasó a todos. Esos 30 a los que nos sacaron (de Zacatecoluca hacia Ciudad Barrios) también fue la misma lista que escogieron esa vez. Llegamos a un cuarto que sirve para las audiencias del personal técnico de ahí, que a la par están las demás oficinas donde pasa todo el personal técnico del tavo (cárcel). Y ahí están los gringos verificando que estén todos los de la lista. En ese tiempo Gilbert Cáceres era el inspector general, era el jefe de inspectoría de prisiones. Ahora es el director del CAM (Cuerpo de Agentes Metropolitanos de San Salvador). Él fue luego director general de prisiones. Bueno, la onda es que él estaba ahí y nos pegaron una gran talegueada y los yanquis dijeron que procedieran.

¿Había agentes de Estados Unidos ahí?
Todas las requisas en Zacatecoluca las dirigen los gringos, hasta este año ha sido así, siempre llegan los gringos.

Trece (Interrumpe): si la otra vez hasta un negro y un indio americano llegaron.

Diablo: ¡Cabal, con cola el cabrón!, siempre acompañados por Gilbert Cáceres y García Funes. Esa vez estaba este (el Trece) y (García) Funes esa vez fue que lo agarró a patadas.

Trece: Me dice: “vos sos el Trece, ¿no, hijueputa?” y lo volteé a ver, y me dijo: “¿Por qué me mirás así?” Y me pegó, y luego culatazos. Si algo pasaba en la calle nos llegaban a dar verga a todos.

(Tanto la embajada de los Estados Unidos como el ex director de la PNC, Rodrigo Ávila, confirmaron que la presencia de agentes estadounidenses durante los procedimientos de requisa es habitual. Ávila mencionó: “Recuerden que algunos pandilleros son buscados también en Estados Unidos, entonces podría haber gente del FBI o del CAT como observadores o como acompañantes en algunos operativos, pero no tomaban acción directa”. El agregado de prensa de la embajada, Robert McInturff , explicó: “Esas visitas requieren permiso de autoridades salvadoreñas y siempre la presencia de agentes salvadoreños”. Sin embargo, McInturff negó que los agentes norteamericanos hayan presenciado maltratos a los reos: “Queremos enfatizar que en esas visitas en ningún momento oficiales han presenciado abusos contra privados de libertad”. El vocero aseguró que la embajada ha tenido acceso a denuncias sobre torturas a las que dan credibilidad “pero sería diferente a estar en la habitación mientras sucede”, comentó.

El comisionado Douglas Omar García Funes fue consultado por El Faro vía telefónica por los señalamientos en los que se le menciona. El oficial restó importancia y calificó como “chambres” lo dicho por los pandilleros. “Nunca tuve la oportunidad de patear al Trece. Mire, la verdad quizá me confundieron, como con casco y con uniforme todos nos parecemos; esa gente se deja ir por las imágenes que ven en televisión y como soy un personaje público por eso me mencionan. Pero mire, yo pensé que me llamaba por algo importante, la verdad no le encuentro sentido a comentar esos chambres”.

Cuando se le preguntó si alguna vez había sido parte de procedimientos al interior del penal de Zacatecoluca se limitó a decir: “Mire, hasta aquí lo dejamos ya. Haga el procedimiento a través de comunicaciones, y si me ordenan que dé declaraciones, yo le llamo”.)

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125 reos de la Mara Salvatrucha se amontonan en la celda 4 del sector 2 del penal de Ciudad Barrios. Seis niveles de catres y hamacas son necesarios para que todos los pandilleros puedan dormir en esta pequeña galera diseñadas para 40 presos.

¿La finalidad de esas palizas era interrogarlos?
Era la tortura, intimidar, y luego el interrogatorio, dirigido por los yanquis. Esa vez de lo que dice el Trece, toda la mara de ellos estaba tranquila, pero nada más llegó (García) Funes y la agarró con este (el Trece), todos aguantamos verga. Como que (García) Funes fue a decir “así hay que tratar a estos hijos de puta”, y luego todos a mojar (golpear). Hablo del GRP (Grupo de Reacción Policial), el CAT…

Crook: A los vatos les agarraba feo. Vos estabas sometiéndote a la requisa y a veces hemos llegado a actuar también nosotros violentamente, porque hay que decirlo: a ellos también les ha ido mal, porque vos respondés a la acción. La onda está así: los vatos esa vez te hacían una fila de sapito (caminar en posición de flexión), te vas como una cuadra de sapito y ya cuando vas llegando te reciben con garrote, manguera y gas.

Diablo: pero ya no es macana sino una mierda de hule que andan. Ya cuando llegás a las gradas, que ya te han llovido patadas, cachazos, llegás a las gradas y de ahí se acabaron las patadas y los culatazos. Ahí viene el hule. Después de esa etapa llegás a ese cuartito, al que te digo yo, te meten a ese cuartito, los gringos dan la orden y vienen y proceden. Como te tienen dos aquí (sujeto por los lados e inclinado) y el que va atrás te baja el bóxer, y con un gas de los pequeños te echan gas (pimienta) en el ano. Que te echen gas en la cara es cabrón, pero que te lo echen en el ano es (más) cabrón. La mayoría que estamos aquí nos vinimos a enfermar de problemas gatrointestinales, irritación de colon, algunos hasta hemorroides; empezamos a tener problemas gastrointestinales por el gas pimienta echado directamente en el ano, osea, así: (Diablo pone la mano justo frente a la cara de Crook, para explicar la distancia). Después de eso diarrea, sangramiento anal, problemas estomacales... y esto se hizo una rutina mensual.

Trece: Dos botes me vaciaron.

(El procurador adjunto de derechos civiles de la PDDH, Gerardo Alegría, aseguró a El Faro que los hechos de los que los pandilleros hacen mención en esta entrevista fueron corroborados por la procuraduría, que efectivamente los reos sufrieron las torturas que denuncian. Agrega que la investigación de esos hechos no pudo ser concluida sino hasta este año, puesto que no fue posible investigar mientras la Fuerza Armada custodiaba el recinto.

Alegría escribió en un correo dirigido a este periódico: “aclaro que sobre el incidente ocurrido en febrero de 2007 pudimos concluir las investigaciones hasta que la Fuerza Armada abandonó el centro en marzo de este año. Antes de eso tuvimos serios problemas para ingresar, entrevistar a testigos en forma privada, etc, porque la FFAA nos obstaculizaba el trabajo, eso lo denunció públicamente el Procurador (de derechos humanos, Óscar Luna) pero el Ministro de Defensa, actual de Seguridad (General David Munguía Payés), nunca reconoció que fuera cierto, así que los casos tienen investigaciones finalizadas en las que se han comprobado los hechos).

¿Qué les preguntaban?
Solo era darte verga. Cuando pasaba algo afuera (en la calle) llegaban, y después del ablandamiento te decían “¿Por qué estás dando esa clecha (instrucción)?”. Siempre llegaban los tres personajes: el bueno, el malo y el feo. El primero: “si no me decís esto te voy a dar verga cuando entre, voy a hacer entrar a esos locos (los policías)”; entraba el bueno: “puta, cipote, estás bicho, mirá cómo te dejaron los compañeros, a mí me da onda verte así, ayudate, y yo te voy a ayudar”; luego el feo: (tuerce la cara) “hijos de puta, ustedes no entienden, viene aquel buena onda y no le parás balón…”. Esos tres personajes nunca fallaban en Zacatecoluca cuando había requisa.

¿Alguno de esos procedimientos fueron denunciados formalmente?
Simón . Lo hicimos a través de abogados, jueces de vigilancia, Fespad, (la Procuraduría de) Derechos Humanos, gestiones internacionales... Denunciamos en todos los niveles que podíamos, y es así como se minimizó la tortura en Zacatecoluca: cuando tuvieron acceso a la información de que algunos estamos muy mal de la salud y las razones de por qué… Dionisio (el Sirra) trae un problema cerebral y nosotros creemos que es de tanta patada que le dieron en la cabeza. Una guerra que nos metían en Zacatecoluca, cabrona.

Trece: Ahí mismo salió una jura del penal (un equipo de custodios), que se vestían como UMO y llegaban tirando gas de una sola vez y con escopeta. Contale lo que le pasó a aquel del riñón.

Diablo: ¡Es cierto! A uno de los números (del Barrio 18). Eso fue hace como un año. La cosa es que se da una trifulca, y los bichos de la pandilla contraria se agarran a trompadas con un agente. En esos días salíamos en grupos de cuatro (al área de sol) y (con) seis agentes cuidándonos. Se agarraron a trompadas con los agentes porque los provocaron y el registro que efectuaron a los miembros de la pandilla contraria fue indecoroso. Uno de esos majes le tocó el culo a un vato de esos y por impulso el otro lo agarró a trompadas, y se metió uno, y otro. Entonces entraron más agentes. Cuando los bichos ya estaban controlados, ya dentro de sus celdas, -en una celda viven dos personas-, ya con llave de seguridad y con el sistema eléctrico de seguridad que tiene Zacatecoluca, los agarran a escopetazos, (con) balas de goma. Los bichos ya estaban encerrados, controlados. Si tenían que castigarlos o sacarlos no había necesidad de usar las escopetas. Ellos eran un montón. Nadie más del sector se podía salir porque (cada celda) tiene doble candado y un sistema eléctrico. Los hicieron mierda, (a uno) le jodieron un riñón, a otro le jodieron la pata, a uno el intestino, el vato no podía hacer sus necesidades y se estaba llenando... Y así diferentes situaciones de violencia también con nuestros homeboys.

¿De todo esto hay expedientes en algún lugar?
Sí, la jueza de San Vicente, a ella le hicimos todas las denuncias. Ahí estaba Ana Ruth (González Navarro, jueza de vigilancia penitenciaria de San Vicente). En ningún momento, nunca, se les ganó una audiencia. ¿Cómo los ibas a identificar si tenían (puesto un) gorro navarone? ¡Esa es la clave! ¿Cómo identificás quién es el que te está golpeando? No andan número (de identificación) tampoco. En una audiencia el ademán o el caminado (como rasgos distintivos) no son prueba. Vos tenés que saber quién te dio verga, nombres te piden. ¿Y cómo? No sabés cómo putas se llaman. Lo que pasó con estos bichos es que perdieron la audiencia. Perdieron parte de sus órganos y perdieron la audiencia. Yo creo que algunos de ellos salieron de Zacatecoluca, otros quedaron ahí. Zacatecoluca ha sido una bomba de tiempo desde hace ratos, porque ahí apretan y aprietan y un día eso va a estallar.

(El Faro tuvo acceso al acta de un juicio realizado en mayo de 2009 ante la jueza Ana Ruth González Navarro, que preside el juzgado de vigilancia penitenciaria de San Vicente. En ese juicio compareció Borromeo Henríquez –Diablo-, junto a Tiberio Ramírez –Snyder- y a otros cuatro miembros de la Mara Salvatrucha-13 en calidad de víctimas. Los internos aseguraron que durante una requisa realizada ese año por miembros de la UMO y la DECO fueron sometidos a torturas, que se les obligó a permanecer esposados a los barrotes de las celdas, con los rostros pegados al suelo; que fueron golpeados e insultados y que algunos tuvieron que orinarse y defecarse encima, debido a que los policías no les permitieron moverse. Aseguraron que el jefe de seguridad de aquel momento, Miguel Ángel Chacón y el ex director del centro penal, Iván Díaz, estuvieron presentes durante estos hechos y por eso los acusaban a ellos directamente.

Al final del proceso la jueza desestimó que haya habido golpes, puesto que una inspección médica ordenada por ella no reveló moretones, o contusiones visibles. La requisa a la que los internos se referían había ocurrido cuatro meses antes.

La juzgadora aseguró que según la “sicología” de los internos era inaudito que ellos mismos no hubieran solicitado un chequeo médico luego de las golpizas. Ellos aseguraron en el juicio que sí lo hicieron, pero que no se les atendió la solicitud.

Cuando se les pidió a los internos que señalaran a los responsables dijeron que ningún policía podía ser identificado, puesto que no portaban números e iban encapuchados y que por eso responsabilizaban a Chacón y a Díaz por los sucedido. Sin embargo, la jueza consideró que puesto que no fueron ellos mismos quienes pegaron a los internos y que como ninguno de ellos dijo haber escuchado que los imputados ordenaran directamente las golpizas no podían ser condenados.

Al final, el tribunal, sentenció: “(…) que efectivamente el día catorce de enero del presente año (2009) hubo una requisa en la cual los internos fueron víctimas de algunos malos tratos, sin embargo no se ha podido establecer que dichos actos hayan sido ejecutados u ordenados por (los acusados)”.

El juicio consigna el alegato final de Diablo: “(…) el interno Borromeo Henríquez quien expresa que ha habido como catorce requisas y todas esas veces ha sido golpeado (…) que los golpean, que les echan gas pimienta, lo escupen (…) que está cansado de que cada vez que haya requisas lo golpean, que la primera vez fue fracturado de la nariz (…)”.

El informe sobre derechos humanos en El Salvador elaborado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos durante 2007, cita que durante ese año “la PDDH emitió una decisión final en contra de la PNC en Zacatecoluca con respecto a dos denuncias de malos tratos a los detenidos”.)

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